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Al Descubierto

Por: J.J. Albíter

Un Paso más para EPN

Desde que, el ahora, ex gobernador, Enrique Peña Nieto empezó a figurar en los primeros planos de la política en el estado, pareciera que “alguien” o “algo” lo lleva de la mano y paso a paso cumple cada uno de los objetivos en su carrera.

De ser un funcionario, pasa a ser funcionario de primer nivel, en una de las secretarias más importantes. Luego hace campaña y es diputado local. Contra todo se convierte en líder de la fracción priista.

Desde entonces se escuchaban las mismas frases que se escuchan en este momento, “no tiene la capacidad suficiente” “le hace falta experiencia” “los viejos lobos de mar de la política en la entidad no lo van a dejar llegar”

Entonces se le presenta un reto de altos vuelos. Ser el gobernador de la entidad más poblada del país. En aquel tiempo el PRI vivía momentos difíciles y no iba a ser tan fácil el triunfo. Además el estado era “controlado” prácticamente en todas las instancias por una persona que llegó a convertirse en algo así como el vice-gobernador. (por llamarlo de alguna forma)

Isidro Pastor era ese político. Por aquella época y aunque parecía imposible, se abre la elección de gobernador y varios aspirantes a la candidatura se ponen a hacer precampaña por todo el estado.

La mayoría eran solo “participantes”. Al final, todo vuelve a la normalidad y al mismo tiempo, los aspirantes renuncian y deciden apoyar la candidatura de Enrique Peña Nieto.

Todo se dio paso a paso. De funcionario a político, luego a precandidato y finalmente candidato de su partido.

Una vez que fue candidato oficial se puso a trabajar para ganar la tan ansiada gubernatura. El proceso no fue nada sencillo, incluso en las encuestas que se daban a conocer antes de iniciar la campaña, se observaba que Peña Nieto iba abajo en las preferencias.

Todo fue cuesta arriba, incluso desde la formación de su equipo de trabajo, necesitaba de urgencia personas de confianza a su lado y aunque no todos estuvieron a la altura, la mayoría lo apoyo.

Debemos recordar que las campañas “negras” estaban al máximo y así dieron a conocer aspectos de su vida personal; a pesar de lo anterior y aunque por momentos parecía que no podría remontar, al final la victoria fue contundente y su “carisma” por decirlo de alguna manera lo sacó a flote. Un paso más a pesar de todos sus detractores.

Luego la conformación de su gabinete. La frase más escuchada era que le impondrían a todos los secretarios y cuando lo dieron a conocer la lista, en el papel todo indicaba que así era, la mano del ex mandatario se observó desde el primer momento, así como la de otros políticos.

Pero todo pasó. Luego el escándalo de Arturo Montiel, su mentor. Y pasó. Luego la elección intermedia donde el PRI pierde estrepitosamente y el estado de México  tiene menos de 10 diputados federales. Y todo pasó. Luego la muerte de su esposa en medio de un sinfín de especulaciones y todo pasó.

Por el contrario, la figura de Enrique Peña Nieto empezó a crecer y paso a paso, se convertía en un político influyente en el ámbito nacional. Si fue por su exposición ante los medios de comunicación o por su capacidad o la capacidad de su equipo de trabajo, es lo de menos. La que importaba era que desde varios meses antes de terminar su gestión en territorio mexiquense, ya era reconocido por todo el país como el seguro candidato del PRI y seguro triunfador.

Los analistas más “sesudos” pueden ofrecer argumentos de todo tipo, algunos válidos, otros no tanto, sobre la lamentable situación que vive el estado de México. Violencia, desempleo, feminicidios, corrupción, aumento en la pobreza. Siempre en contra parte habrá quien lo defienda y aporte números acerca de rubros como infraestructura carretera, hospitales y otros más.

Lo cierto es que el lunes dio un paso más, tal y como lo ha hecho desde hace más de 10 años. Paso a paso, siguiendo su A,B,C. Ya dijo que quiere ser candidato y presidente de México. Si observamos la trayectoria parecería una apuesta segura decir que ocupará el lugar de Felipe Calderón.

Especular sobre el futuro, es tanto como echar un volado y perder, tal y como sucedió hacer unos días con el gabinete de Eruviel Avila. Lo que nadie puede negar ahora, en este momento, hoy, es que todo nos lleva a concluir que Enrique Peña Nieto será el próximo presidente de México.

¿SERA.?