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Imagogenia

Imagogenia

Martha Nava Argüelles

Facebook… ¿y ahora?

Facebook vive una crisis de imagen, tal vez la más devastadora que cualquier aplicación o empresa tecnológica haya vivido hasta ahora y todo gracias al escándalo que comentaba hace algunas columnas asociado con el robo de información de millones de usuarios –alrededor de 87 millones de usuarios- para generar tendencias de índole político por parte de la empresa Cambridge Analytica.

Hoy Mark Zuckerberg se presentó ante el Congreso de Estados Unidos para contestar todas las preguntas sobre el “escándalo” que enfrenta su compañía, durante dicha comparecencia se le hicieron muchas preguntas pero lo que más llamó mi atención es que ninguno de los senadores presentes en dicha audiencia parecían ser especialistas sobre el tema o tener los conocimientos técnicos necesarios para cuestionar sobre el tema. Si bien, todos se dieron a la tarea de leer las condiciones y términos de privacidad de Facebook –mismos que confieso nunca he leído por ser tan complejos- algo en lo que coincidieron la mayoría fue que estos son términos que los mismos abogados tienen dificultad en entender, vaya no sólo son complejos sino que también son ambiguos. Al final el mensaje además de que Facebook es una aplicación destinada a conectar personas y acercar al mundo fue que el equipo de Zuckerberg se acercará a los senadores correspondientes para aclarar las dudas y cooperará de lleno en regular el uso de la información personal digital.

Un detalle que llamó mucho mi atención fue que, por primera vez desde 2009 vimos al CEO de Facebook usar traje y corbata –sin contar sus reuniones con presidentes como Obama o el día de su boda-, y es que esto tiene un significado especialmente importante, recordemos que ese año dijo que “usaba corbata a diario como un recordatorio de la importancia de hacer que Facebook fuera rentable a pesar de los problemas financieros mundiales”–referente a la recesión del 2008 que afectó a muchas economías-. Es decir, no sólo se trata de un protocolo profesional y de proyectar una imagen mucho más seria –y nada acorde a su habitual uso de camiseta, jeans y tenis que ahora es el estilo habitual en Silicon Valley-; esto tiene un significado más profundo: busca proyectar una imagen de responsabilidad y madurez por encima de la del chico prodigio que jugando en su dormitorio en Harvard creo un sistema que cambió la forma en la que se conecta el mundo. Zuckerberg se presenta ante el Congreso con la tez más pálida de lo normal –aspecto que el azul marino de su traje acentúa- y los ojos abiertos como plato, casi como si se tratara de un niño asustado; se dirige con respeto a los senadores y contesta con deferencia aún a las preguntas carentes de sentido o a aquellas que ya ha contestado, sus ademanes son pocos y tartamudea de vez en cuando; sus respuestas se notan estudiadas y sabe que cuando no tiene la respuesta debe decir “no tengo la información pero mi equipo se pondrá en contacto con usted”. Este es el inicio de un año complejo para la imagen de Facebook y su CEO, que seguramente tendrá un interesante desenlace.

Twitter: @Mar_Naa