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Imagogenia

Imagogenia

Martha Nava Argüelles

Las RRSS no perdonan

 

Después de la problemática a la que se enfrentó el comentarista de Azteca Deportes, Luis Roberto Alves mejor conocido como “Zague” derivado de la filtración de un vídeo íntimo que se hizo viral en internet, éste emitió un comunicado el pasado 16 de julio, ya que terminó el Mundial Rusia 2018.

La realidad es que el exfutbolista se tardo mucho en pronunciarse al respecto, pues a diferencia de su esposa que se dijo grave mente afectada por el tema -ya que fue acosada y hostigada en redes sociales después de la publicación del vídeo de su esposo o ¿ex esposo?- y pido respeto derivado del momento que estaba viviendo, Zague no dijo nada y en un gesto que pretendía ser profesional guardó silencio y “respeto” al momento futbolístico de su audiencia. Sin embargo, lo que no pensó el comentarista fue que hablar del tema semanas después de que sucedió únicamente reviviría el escándalo que ha afectado no sólo su imagen, sino la de su pareja también.

Y es que aunque el comunicado que emite apela al sentido emocional usando frases como: desgaste emocional y profunda tristeza, haciendo referencia a su esposa y sus virtudes, y usando palabras como confianza y disculpa; el daño a su imagen ya está hecho y lamentablemente gracias a la web este se convierte en irreversible y Zague es consciente de ello pues en su comunicado expresa que “…no tenemos control sobre las redes sociales, sus usuarios y sus intenciones…” y esta es una regla que cualquier figura pública y empresa debe considerar al momento, no sólo de publicar sino, de actuar pues además de que la web es una entidad libre usada por millones de personas,  las redes sociales tienen memoria a corto y largo plazo y la reputación estará marcada por esta memoria colectiva digital de la cual nadie tiene el control absoluto.

Sin embargo, en este descontrol que existe en las redes sociales en las que el usuario tiene la última palabra han empezado a surgir ciertos bloqueos para determinar qué sí y qué no debe compartirse en estas. Un claro ejemplo son los hijos de los políticos que muchas veces son pilar fundamental para cimentar su imagen como padres de familia; hemos visto por ejemplo cómo los hijos del Presidente Enrique Peña han sido acribillados en redes sociales sin que se haga nada al respecto -a veces ellos solos se ponen en el ojo del huracán y otras ni vela tienen en el entierro-; sin embargo en el caso del futuro presidente de México AMLO, la exposición de su hijo Jesús Ernesto no ha causado gracia a su esposa Beatriz quien solicitó se bajara una nota que expone a “su hijo menor de edad”, si bien la nota fue eliminada por completo esto deja en claro que a pesar de que las redes sociales son un portal abierto a cualquier especulación, comentario o publicación existen ciertos límites que no se deben cruzar -aunque algunos los llamen censura y que a su vez abre la puerta a las “libertades digitales” que podría limitar la administración de Andrés Manuel-.

Así queda en claro que a pesar de que las redes sociales son una puerta abierta a cualquier tipo de comentarios -educados o en ignorancia- y publicaciones , existen aún ciertos límites sociales que todo parece indicar se buscarán controlar.

Twitter: @Mar_Naa