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Imagogenia

Imagogenia

Martha Nava Argüelles

 

Congruencias

51 días, sí, a Andrés Manuel López Obrador le faltan 51 días para tomar posesión y su imagen se ha desgastado más que la de cualquier otro presidente electo de la historia de nuestro país; y es que el político ha buscado a toda costa marcar agenda lo que en vez de posicionar favorablemente su imagen, le ha generado un deterioro importante ante la opinión pública.

Recordemos que uno de los cimientos más importantes de la imagen es la coherencia ya que si no existe un empate entre lo que digo, lo que hago y lo que soy irremediablemente no existe este valor y por lo tanto tampoco existe la confianza de mi audiencia. En el caso de AMLO en últimas fechas ha incurrido en ciertas declaraciones –verbales y no verbales- que no van acordes a aquello que predica. Un ejemplo muy básico es la boda de su colaborador más cercano, César Yáñez, que además de contar con: miles de rosas como decoración, tres vestidos para la novia, portada de revista y 600 invitados –incluido el Presidente electo- ésta estuvo amenizada por “Los Ángeles Azules”.

Aquí lo que muchos pueden argumentar es que dicho evento nada tiene que ver con el Presidente electo pues él fue sólo testigo e invitado en el mismo; sin embargo, recordemos que los personajes más cercanos a una figura pública son por definición una extensión de la imagen de ésta y por lo tanto tienen que proyectar, en teoría, una imagen igual o al menos similar a la que proyecta la titularidad, en este caso una ligada a la austeridad. Porque vamos, ése ha sido uno de los estandartes de AMLO desde que inició su campaña presidencial “austeridad republicana” al grado pedir al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) la suspensión de las convocatorias que pudieran afectar el presupuesto de la siguiente administración.

Otro punto contradictorio entre el decir y el hacer de AMLO es el tema de “la corrupción” base principal de su discurso durante la campaña, lo que dio esperanza a un pueblo enojado con una administración que se vio envuelta en escándalos del tipo en innumerables ocasiones; el tabasqueño dijo que metería a la cárcel al corrupto -recuerda que eso lo prometió en un mitin en Tijuana en abril de este año, es más dijo que los metería aunque fueran de su familia-. Sin embargo, en septiembre pasado el presidente electo declaró que no se metería a la cárcel a ningún famoso, o sea ¿Cómo? No va a meter a la cárcel a los políticos corruptos que en su mayoría son famosos, al menos yo ya no entendí.

Esos son sólo dos puntos que contradicen lo que se espera de una administración presidencial, porque podríamos nombrar la incompetencia cultural del actor morenista Sergio Mayer para presidir la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, o el término “Fifí” que uso para referirse a la prensa que lo critica –muy al estilo Donald Trump- y así podría nombrar muchas incoherencias de AMLO y su “equipo”. Lo cierto es que muchas de estas incongruencias podrían subsanarse si los asesores del Presidente electo pudieran mitigar la incapacidad de su jefe para quedarse callado en un momento en el que él aún no debe ser el centro de atención.

Twitter: @Mar_Naa