Widgetized Section

Go to Admin » Appearance » Widgets » and move Gabfire Widget: Social into that MastheadOverlay zone

Carta al director: ESPAÑA NIEGA EL DIALOGO AL INDEPENDENTISMO CATALÁN

ESPAÑA NIEGA EL DIALOGO AL INDEPENDENTISMO CATALÁN

 España está utilizando la justicia española para perjudicar al movimiento independentista catalán. Se está celebrando un macro-juicio televisado contra 12 de sus líderes que llevan más de un año en prisión preventiva, acusados de un delito muy grave: la rebelión, que puede comportar 25 años de condena. Pero esta acusación es fraudulenta e induce a pensar que no hay separación de poderes, porque una rebelión implica violencia, mientras que el independentismo es no-violento en la línea de Gandhi, multitudinario, democrático y no quiere imponer la independencia, sino que exige que la plural sociedad catalana pueda decidir en referéndum, como en Escocia o Quebec. Hace 40 años, la Constitución española dio inicio al periodo democrático,
pero la saliente dictadura fascista de Franco impuso condiciones: la indisoluble unidad de España y los poderes fácticos en manos de franquistas. Desde entonces, el Tribunal Constitucional vela por la Constitución examinando, a posteriori, las leyes que aprueban los políticos, pero esta vez, muy anómalamente, actuó a priori, no sobre una ley sino sobre una acción del Gobierno catalán, prohibiendo un referéndum que se acabo realizando el 1 de octubre de 2017. Y esto sí es un delito de desobediencia a la orden del Tribunal, pero solo comportaría condenas de máximo 1 año y, además, no hubiera permitido la prisión preventiva. La Constitución puede cambiarse y no hay razón por la que la nación catalana no pueda decidir su futuro. Exigir esto
no es delito de rebelión, sino más bien un llamado a negociar el marco legal. Además, por el empate entre derechas e izquierdas en el Parlamento español, se necesitan los votos del independentismo catalán, que ya hizo caer al gobierno de Rajoy y, 8 meses después, al de Sánchez. El 28 de abril volveremos a tener elecciones y, mientras España no acepte un referéndum de autodeterminación de Cataluña, a parte del descrédito democrático, va a ser muy inestable políticamente.  

Jordi Oriola Folch