Widgetized Section

Go to Admin » Appearance » Widgets » and move Gabfire Widget: Social into that MastheadOverlay zone

MITRE, NAVBLUE sin contrato para estudiar espacio aéreo de Toluca

 Nadie ha sido formalmente seleccionado para trabajar en ese proyecto del gobierno

El tiempo avanza y las posibilidades de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador logre resolver los problemas de la saturación del tráfico aéreo que padece el Valle de México en tres años –como prometió– se reducen.

Para poder iniciar los trabajos de construcción de una segunda terminal aérea en el Valle de México, con la que las autoridades creen que podrán incrementar el número de aterrizajes y despegues, conocidos como “operaciones”, en la capital del país, el gobierno de México debe contar con estudios que avalen la operación de esa nueva terminal con el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Al menos eso dijo hace más de cuatro meses el actual secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, durante una conferencia de prensa, para hablar de una propuesta alterna que ofrecía el entonces gobierno entrante ante su desconfianza de seguir edificando el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en lo que fue el Lago de Texcoco, por sus “altos costos” y por los supuestos problemas futuros de un mantenimiento caro.

Para “modificar el espacio aéreo [a dos terminales aéreas]. . . lo que

requiere es un estudio”, dijo el entonces nominado a titular de la dependencia encargada de regular las actividades aéreas del país, entre otras funciones.

El estudio debería incluso incorporar la capacidad adicional que la actual administración propone para el Aeropuerto Internacional de Toluca (TLC) a fin de que ese puerto aéreo ayude también a reducir el congestionamiento aéreo en el centro del país.

Claro que hasta ahora, tras la decisión de no continuar con las obras de NAIM que tomó López Obrador a finales de octubre cuando era presidente electo, ni The MITRE Corporation, una agencia internacional no comercial que ha estudiado la factibilidad del espacio aéreo del Valle de México y el de Toluca a lo largo de dos décadas, ni NAVBLUE, una subsidiaria del fabricante de aeronaves europeo Airbus, han sido contratadas por las autoridades mexicanas para realizar los estudios de aeronavegabilidad de las tres terminales, a fin de lograr, con seguridad, un nivel de operaciones suficientes que permita superar el congestionamiento aéreo actual y que pueda trascender en el tiempo.

Hasta ahora “no se nos ha solicitado que analicemos la operación de un aeropuerto en Santa Lucía con el aeropuerto actual de la capital”, dijo el área de relaciones públicas de MITRE, en referencia al sitio cercano a Ciudad de México donde actualmente existe una base militar aérea y donde el gobierno quiere edificar un nuevo aeropuerto, tras una consulta de Sentido Común a la entidad más grande del mundo en investigación y desarrollo para la gestión de tráfico aéreo, entre otras actividades.

Por su parte, la vocera de NAVBLUE dijo lo mismo tras una consulta vía correo electrónico. Por tanto “nadie ha sido formalmente seleccionado para trabajar en ese proyecto del gobierno” de México, escribió Sarah Cooper, en su correo de respuesta, aclarando que en caso de que las cosas cambiaran contactaría a Sentido Común para avisarle de ello.

Las respuestas negativas tanto de MITRE como de NAVBLUE ponen así en duda las posibilidades de que el gobierno inicie pronto la edificación de una nueva terminal aérea en Santa Lucía.

Sin una certificación de aeronavegabilidad, el gobierno mexicano correría un enorme riesgo si inicia la construcción de una nueva terminal aérea en la base militar ya que su ubicación podría, a la postre, tener que cambiarse para adecuarse a los resultados del estudio, algo que resultaría en una pérdida de fondos absurda.

Además, sin los estudios México carecería de información indispensable para saber por adelantado los resultados que daría esa terminal, junto con el aeropuerto actual de la capital, más el de Toluca.

Esto es así porque en materia de aeronáutica los expertos indican que los aeropuertos deben siempre diseñarse “de arriba”, es decir, desde el espacio aéreo, hacia abajo, para entonces definir la ubicación de las pistas y la colocación del edificio, o los edificios terminales.

En el caso del Valle de México, esto es incluso más relevante por la orografía –cadenas montañosas– que caracteriza esa zona del país.

Así, sin la elaboración del análisis del espacio aéreo que Jiménez Espriú describió incluso como indispensable en octubre del año pasado, México no debería iniciar los trabajos de edificación del aeropuerto de Santa Lucía hasta contar con él.

Dado que las autoridades mexicanas han indicado que ese estudio podría tomar entre cuatro y seis meses, entonces es factible suponer, que en caso de que México contratara a MITRE o NAVBLUE en las próximas semanas para llevar a cabo esos análisis, la construcción de una nueva terminal aérea en Santa Lucía –en caso de recibir el visto bueno– no podrá comenzar sino hasta el último trimestre de este año o inicios de 2020, algo que muy probablemente dificultará resolver los problemas de la saturación aérea que enfrenta el Valle de México para finales de 2021 como prometió López Obrador al anunciar que no seguiría con la edificación de NAIM.

Sentido Común contactó al vocero de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Germán Palomares Oviedo, para conocer los motivos por los que la dependencia no había aún contratado a las agencias especialistas para estudiar y gestionar el espacio aéreo, por separado o en forma unificada.

Palomares Oviedo no respondió a la solicitud del portal financiero ni tampoco corroboró la estimación del medio en cuanto a que el inicio de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía podría sufrir un retraso de al menos hasta finales de este año o inicios del próximo por la falta del análisis del espacio aéreo.

Un elemento que es incluso más sorpresivo de esto es que el gobierno de México cuenta actualmente con un contrato con MITRE, que vence hasta 2023, bajo el cual podría solicitarle fácilmente realizar ese estudio.

A la fecha, sin embargo, no lo ha solicitado. “No han pedido que analicemos lo de Santa Lucía”, agregó el área de relaciones públicas de MITRE.

Claro que el gobierno actual, a través de diversas conferencias de prensa o entrevistas, ha mostrado cierta displicencia por utilizar los conocimientos y experiencia de MITRE, aun cuando la agencia no se ha opuesto al plan aeroportuario de dos terminales en el Valle de México, más otra, con un mayor número de operaciones, en Toluca.

Aunque, la entidad sí ha manifestado preocupación por la capacidad operacional que se lograría con esa solución en el largo plazo.

El único acercamiento que hasta ahora han tenido las autoridades mexicanas con MITRE es para negociar una cancelación anticipada del contrato que firmó México con la entidad en 2013 para estudiar el espacio aéreo del Valle de México.

Con ese contrato, México buscaba encontrar la mejor solución posible, en el largo plazo, a la saturación aérea de la zona y que resultó en el comienzo de la edificación de una nueva terminal aérea en Texcoco.

La agencia, que es el brazo investigador de Federal Aviation Administration (FAA), o el ente regulador estadounidense de la aviación comercial de ese país, declinó discutir el estado de la negociación con el gobierno actual para terminar ese contrato, por considerar el proceso como jurídicamente “delicado”.

Ahora bien, para los expertos es posible que los propios ingenieros mexicanos que trabajan en el Servicio a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), la institución encargada de operar, como su nombre lo indica, el espacio aéreo del país y que tiene un buen reconocimiento internacional, podrían estar llevando a cabo algunos estudios preliminares de aeronavegabilidad antes de contratar a una agencia internacional.

Sin embargo, esos estudios, si bien podrían ser relevantes para la certificación del espacio aéreo del Valle de México con dos terminales o tres con el aeropuerto en el Valle de Toluca, son insuficientes para que otras autoridades aeronáuticas internacionales otorguen su visto bueno a la operación de las dos o tres terminales que servirían a la zona metropolitana de la capital del país.

Ante la falta de un contrato por parte del gobierno de México con MITRE o NAVBLUE, otros actores del sector de la aviación han comenzado también a expresar preocupación por lo que podrá ocurrirá en el centro de México en materia de conectividad aérea por la decisión del gobierno lopezobradorista de cancelar el proyecto en Texcoco.

Recientemente, durante una visita a la capital del país, Alexandre de Juniac, quien encabeza International Air Transport Association (IATA), la organización que representa a 290 aerolíneas en el mundo, dijo que veía como un enorme reto para el gobierno actual poder configurar un plan maestro para tres aeropuertos cercanos en el centro del país.

“Implementar una solución de tres aeropuertos [para atender el tráfico aéreo de la capital de México] representa un gran reto tecnológico y comercial. Es imperativo que el gobierno y los dueños de la industria de la aviación trabajen juntos para encontrar la mejor solución hacia adelante”, dijo De Juniac, durante un foro que llevó a cabo IATA en Ciudad de México con el apoyo de las asociaciones Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), Latin America and Caribbean Air Transport Association (ALTA) y Airports Council Internacional Latin America Caribbean (ACI-LAT).

Hasta ahora, no es claro si las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes han ya establecido mesas de trabajo con la industria de la aviación para revisar sus planes, aunque Jiménez Espriú si aclaró en ese foro que el gobierno mexicano optará por una solución viable que sea absolutamente segura desde un punto de vista aeronáutico para las aerolíneas.

Claro que si bien la seguridad es un asunto primordial y debería ser no negociable, los expertos indican que falta también por conocer si el nuevo plan de un sistema aeroportuario de tres terminales en el centro del país será suficiente en el largo plazo o si, como ocurre hoy día, volverá a saturarse en unos cuantos años; algo que no iba a ocurrir, al menos hasta finales de la segunda mitad del siglo, con NAIM.

Otra organización en materia de aviación que hasta ahora tampoco ha sido consultada por el gobierno actual para su nuevo plan aeroportuario para el centro de México es Internacional Civil Aviation Organización (ICAO), que es una agencia de la Organización de Naciones Unidas y que en México se conoce como Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

ICAO, que en 2014, a través de un largo estudio, avaló a NAIM como una solución de largo alcance, se dedica a estudiar los problemas de la aviación comercial, así como a promover los reglamentos y normas para la aeronáutica mundial.

El vocero de ICAO confirmó a Sentido Común que, si bien la entidad no sería contratada para realizar estudios de aeronavegabilidad, ya que esa es una decisión soberana, México sí deberá, como miembro de la organización, consultar sus lineamientos y estándares en las decisiones que tome en materia de construcción y operación de la nueva terminal aérea.

Hasta ahora, en torno a esto último, “mis colegas en nuestra oficina en la Ciudad de México (que asiste con temas de cooperación en materia de aviación civil entre Estados de América, Centroamérica y el Caribe) me indican que no están al tanto de haber recibido alguna solicitud para recibir el apoyo de ICAO” en ese tema, escribió Anthony Philbin, chief, communications de la dependencia, en un correo electrónico.

Eduardo Garcia