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Carta al director: ESPAÑA, LABORATORIO DE AUTORITARISMO

El Tribunal Supremo español está celebrando un juicio político a los líderes políticos y sociales que impulsaron, de manera pacífica y democrática, la celebración de un referéndum de autodeterminación de Cataluña el pasado octubre de 2017. Desde entonces, como venganza por su atrevimiento, estas personas están en prisión preventiva. Hay que tener en cuenta que la opción de solucionar el conflicto con un referéndum pactado y legal está respaldada por un 80% de la población catalana. Por el contrario, el Gobierno Español siempre se ha negado a dialogar y, finalmente, trató de impedir el referéndum enviando la policía española a reprimir votantes y causando 1.066 heridos. En el juicio, retransmitido por televisión, estamos comprobando muchas irregularidades: Los presos sufren indefensión al no disponer casi de tiempo para tratar la información con sus abogados. Los jueces han negado cientos de pruebas y testigos de la defensa, y no permiten visualizar vídeos que demostrarían la falsedad de los testigos de la policía que, en connivencia con la fiscalía, construyen un relato de rebelión aduciendo la “supuesta violencia” de los manifestantes en sus miradas de odio (¿qué mirada esperaban al pegar a la gente?) o en la resistencia pacífica (manifestantes sentados en el suelo con las manos en alto). España, sin ninguna separación de poderes en la cuestión de la unidad territorial, está utilizando la justicia para evitar el diálogo político con el independentismo catalán. Están reprimiendo este movimiento político, con un uso prevaricador de la ley, para condenar una aspiración política e intentar destruirla. Los medios de comunicación españoles, muy irresponsablemente, han convencido la población española para que vea con buenos ojos la mano dura contra los catalanes, pero el juicio sobre todo intentará vender, a la comunidad internacional, que España es un Estado de derecho que no ha actuado contra los derechos humanos, civiles y políticos. Y más allá de nuestro sufrimiento, si España consigue convencer a la comunidad internacional de su relato absolutamente falso y se acepta lo que está haciendo en Cataluña, que se ha convertido en un laboratorio político represivo, es cuestión de tiempo que, este modelo autoritario con apariencia democrática, contribuya a la actual deriva mundial autoritaria de extrema derecha.

Andreu Parera Prats